Sacúdete las penas-Proceso

Fuente: https://www.proceso.com.mx/531896/sacudete-las-penas-un-bailarin-en-lecumberri

Sobre la salida comercial del largometraje, el director resalta que es como si le dieran una palmada para que siga narrando historias:

“En realidad es como una invitación para que todos los creadores continúen alimentando el imaginario mexicano e impulsar a los jóvenes y los niños a que crezcan con ese imaginario, porque los estamos perdiendo cada vez más con el celular y la tableta. Nos hallamos metidos viendo historias de otros lados, en lugar de estar soñando despiertos y esto alimenta mucho a la imaginación.”

En Sacúdete las penas, González, un preso con una larga condena, narra la historia de Pepe Frituras, “el bailarín más famoso de la ciudad de México”, quien en una noche de juerga pierde su libertad, terminando en el Palacio de Lecumberri, penal de máximo peligro en el México de aquel entonces. A través de relatos llenos de música, baile y amor, cuenta cómo se convirtió en el único reo que logró escapar utilizando el poder de su imaginación.

Ibáñez Díaz Infante rememora que cierto día en que iba a una tienda de discos, su papá le encargó unos álbumes del cantautor cubano Bienvenido Granda (La Habana, 1915-Ciudad de México, 1983):

“Busqué y le compré la antología del llamado Bigote que canta, me dio curiosidad y en el coche puse un disco para escucharlo. Desde ahí empecé a pensar en un bailarín de esa época y de cómo pudo haber sido su vida; pero se me venían también las imágenes de las partes buenas o las malas y, como soy fan de David Alfaro Siqueiros, sabía que al final ahí estaría la cárcel de Lecumberri. Entonces pensé en un bailarín que metían a la prisión y le prohibían bailar. Ahí empecé a desarrollar la historia. Después le fui añadiendo más situaciones y luego se me ocurrió que existiera un narrador.”

Roberto Sosa y Carlos Valencia

–Roberto Sosa es un policía en Sacúdete las penas y les pide cuota a los presos. ¿Pensó denunciar la corrupción en las cárceles de esa manera?

–Sí. Me tocó un poco la parte de investigación de cuando hicieron Get the Gringo, de Adrian Grunberg. Soy amigo de Adrian y el productor Stacy Perskie; desde ahí me llamó la atención lo que había en una cárcel, que es igual a lo que existe afuera. Esto enriqueció obviamente a la trama.

“Encontramos el documental que realizó Arturo Ripstein en 1976 llamado El Palacio Negro, filmado dentro de Lecumberri; eso fue un documento valiosísimo al igual que El diario de Lecumberri, escrito por Álvaro Mutis [en 1960]. Todo ello nos mostró cómo se sentían los reos, tomé muchos elementos y los incorporé a una ficción.”

El realizador confiesa que fue un gran reto convencer a los productores de rodar el cuento ambientado en la década de los cincuenta:

“Nos tardamos seis meses en encontrar realmente la locación perfecta para la cárcel. Si vas a hablar de Lecumberri es complicadísimo, son imágenes que ya tenemos en nuestro imaginario colectivo mexicano. Pero la mayor dificultad fue conseguir el dinero.”

Argumenta que el nombre del drama, Sacúdete las penas, corresponde a decir “sé positivo, toma el control de tu vida, no le eches la culpa al gobierno, al jefe de tu trabajo ni a tus papás, porque cada quién es responsable de sus actos”.

El actor Carlos Valencia, integrante del elenco de La 4ta Compañía, participa a su vez en el reparto de Sacúdete las penas. Dice:

“Recreo a un personaje que se llama La Pirrus, un travesti, quien es una pequeña luz de las preocupaciones que existen en Lecumberri. Al igual que en La 4ta Compañía, los personajes de Sacúdete las penas siempre estuvieron a merced de la injusticia; algunos de ellos fueron escogidos por el sistema penal del país para hacer justificantes de un mal trabajo policial. Pero el personaje principal utiliza sus recursos, en este caso el baile, para que sea menos pesada su instancia en la prisión. En la historia siempre hay un hilo de esperanza en los personajes.”

También actúan Arturo Barba, Melissa Barrera, Fernanda Castillo, Hernán Mendoza, Begoña Narváez, Emmanuel Orenday, Mariano Palacios, Gustavo Sánchez Parra y Mario Zaragoza, entre otros.

Este texto se publicó el 8 de abril de 2018 en la edición 2164 de la revista Proceso.